Encuentran una cámara secreta en la Pirámide de Giza

Hasta no hace demasiados años el trabajo realizado en arqueología estaba impregnado de un gran componente artesanal.

La mayoría de los trabajos y hallazgos se llevaban a cabo gracias a centenares de horas dedicadas a escavar, rascar, limpiar y descifrar las zonas donde se pretendía encontrar restos históricos.

La arqueología avanza conforme pasa el tiempo y cada vez son más las nuevas tecnologías y mecanismos que se utilizan para facilitar el trabajo de búsqueda.

En la Gran Pirámide de Giza lleva trabajando varios años un grupo de arqueólogos provistos de los más avanzados equipos tecnológicos.

La máquina estrella no es otra que el “Pyramid Rover”, un pequeño robot que puede llegar hasta donde el hombre no puede.

Gracias a este artilugio en los últimos años se han descubierto varias puertas o cámaras selladas en el interior de las pirámides egipcias. Pero esta vez el robot ha ido un poco más allá respecto a sus prestaciones, ya que ha podido filmar y mostrar los jeroglíficos y marcas pintados en su interior, un lugar donde el ojo humano jamás había podido acceder.

Esto ha sido posible gracias a un pequeño agujero que se encontraba en una de las paredes y por donde se introdujo la microcámara.

No es la primera vez en que el robot ha explorado los pasillos ocultos de la pirámide, pero sí la primera en la que ha podido centrarse en los detalles en las paredes. Este avance se ha producido gracias a un nuevo tipo de microcámara flexible que se puede doblar de lado a lado en vez de sólo enfocarse en línea recta.

Gracias a estos nuevos hallazgos se podrá saber mucho más de cómo se construyeron hace más de 4.500 años las pirámides egipcias y la razón del entramado de túneles y cámaras secretas que estas albergan.